Bajo la lupa

Dos temas Prioritarios en la agenda, Energía y transporte

Energía y transporte. Ahí están las claves de los próximos tres años. Ambos temas prioritarios están en manos del gobernador Rolando Zapata Bello. Desde hace meses, industrias han sufrido desabasto de gas natural. Unas, han tenido que parar su producción; otras, han decidido retirarse a otras entidades, donde el suministro está garantizado.

El gobierno estatal, al tanto de esta situación, no ha respondido con celeridad, pues tiene las manos atadas; para solucionar este problema es necesaria la intervención de autoridades federales. «Sólo nos resta esperar», ha sido la lacónica, desafortunada respuesta del secretario estatal de Fomento Industrial, David Alpizar.
La caída de los precios del petróleo y el alza del dólar han erosionado la economía nacional, orillando a reducir drásticamente el gasto. Así, se han recortado varios proyectos de infraestructura, unos descabellados y fantasiosos, pero otros necesarios.

En la más reciente visita que el ministro federal de Hacienda realizó a Yucatán, se le planteó, entre otras, la situación de desabasto; se mostró sorprendido, y prometió hacer algo al respecto. Sin embargo, el tiempo corre, y las crisis energéticas continúan.

Paradójicamente, esta situación no sería tan alarmante si dentro de unos meses no comenzara a funcionar la cervecería, anuncio que robó reflectores en el último informe del mandatario Zapata Bello.
Entonces, el proyecto de la multimillonaria inversión fue aplaudido y elogiado, e inyectó capital político al gobierno que encabeza Zapata Bello. Pero, con la actual situación de incertidumbre energética, ¿podrán operar la cervecería y sus industrias satélites?

La respuesta es sencilla: No. Con la actual infraestructura, el megaproyecto que albergará Hunucmá resentirá igual o mayores faltas de gas natural que otras industrias yucatecas. Grupo Modelo tiene otras alternativas, pero son mucho más caras, y su costo lo asumiría con el Estado, lo que redundaría en un negocio de Peto.

La iniciativa privada yucateca ya planteó varias alternativas. Una de las más viables es que durante las contingencias la planta Mérida III, de la Comisión Federal de Electricidad, utilice diésel en lugar de gas.
Efectivamente, eso implicaría un mayor gasto para generar electricidad, pero en el esquema de la CFE éste sería imperceptible, aunque con el nuevo esquema aprobado con las reformas, el aumento iría directamente al recibo de los consumidores. Hay que tener en cuenta que el mayor usuario de gas en el Estado es precisamente la CFE, que utiliza casi el noventa por ciento de este energético. Otras voces pugnan porque las autoridades federales competentes garanticen el abasto a la empresa privada «Mayakán»,,que transporta el gas desde Reforma, Chiapas. Las otras alternativas son a largo plazo.

Te puede interesar:  INICIATIVA DE LEY DE COORDINACIÓN DE ZONAS ECONÓMICAS ESPECIALES

Si esta situación no se resuelve pronto, el proyecto que más le ha redituado políticamente al actual gobierno podría tornarse en su peor descalabro. El estilo de ABInBev —propietario de Grupo Modelo— es bravo, entrón; belgas y brasileños no se quedarán callados ante un ecosistema en el que no puedan producir lo proyectado. Además, del éxito o fracaso de la cervecería depende el arribo o no de otras industrias. Si a Grupo Modelo le va bien, otros grandes consorcios nacionales y mundiales considerarán a Yucatán como destino para producir. Si le va mal…

La encrucijada del transporte

En estos días arrancó la primera fase del proyecto de modernización de transporte urbano propuesto por el gobierno estatal. Después de dilatado estudio, las autoridades pusieron en marcha el Sistema Integral del Transporte Urbano (SITUR), que por el momento se concreta en nuevas rutas y unidades nuevas. La dinámica y las necesidades de esta capital, creemos, requieren que este proyecto tenga éxito; es una urgencia, oxígeno vital.

El asunto del transporte urbano, sin embargo, no se limita a un innovador servicio público; va más allá. Si tomamos de ejemplo el centro de la ciudad, un macrocosmos urbano, podemos percatarnos que el corazón meridano late en calles y vehículos; se infarta en esquinas, sufre taquicardias en cruceros. SITUR es una iniciativa que debe ir de la mano con otras, y para idearlas no tenemos que inventar el hilo negro; sólo basta con conocer buenas prácticas de innovación gubernamental.

Hace unos días, en las páginas de The New York Times, el exalcalde bogotano Antanas Mockus, paradigma de cambios urbanos, recordó que, al igual que Mérida, el tráfico de la ciudad que gobernó «era caótico y peligroso». Para cambiar esa situación, relató, se decidió que la ciudad necesitaba un nuevo y radical enfoque para la seguridad vehicular.

Te puede interesar:  La transición energética

Entre otras achicones, se imprimieron y distribuyeron cientos de miles de «tarjetas ciudadanas», que tenían la imagen de un pulgar hacia arriba en una de sus caras para felicitar a los conductores amables y la otra cara con el pulgar hacia abajo para expresar desaprobación.

En una década, las muertes causadas por accidentes de tránsito disminuyeron en más de la mitad. Medidas similares se están tomando en la ciudad de México, en donde en breve entrará en vigor un agresivo reglamento para poner orden a las calles capitalinas.

Tanto en el tema del desabasto energético como en el del transporte, el reto del mandatario estatal Zapata Bello radica en parte en su habilidad de diálogo, de lograr acuerdos, ya sea con las autoridades federales, en el primer caso, como con las municipales, en el segundo.

¿Con qué fin se realizan esfuerzos para atraer industrias a Yucatán si la Federación no es capaz de garantizar energía para su funcionamiento? ¿Para qué se pone en marcha un proyecto integral de transporte urbano si el Municipio no limita las mareas de vendedores ambulantes que obstruyen el tránsito en el Centro?

Arriba