Bajo la lupa

La extinción de los dinosaurios de papel

No podemos hablar, aún, de la desaparición de los patriarcas de este sector, es decir, de los grandes medios tradicionales como los periódicos, pero sí de la irrupción y consolidación de medios alternos, que hasta hace unos años tenían un papel anecdótico.

Las campañas políticas se han convertido en laboratorios en donde se ponen a prueba estrategias y tácticas de comunicación, y esta no fue la excepción. Este 2015 hemos sido testigos, casi sin advertirlo, de un radical cambio en el escenario de los medios.

No podemos hablar, aún, de la desaparición de los patriarcas de este sector, es decir, de los grandes medios tradicionales como los periódicos, pero sí de la irrupción y consolidación de medios alternos, que hasta hace unos años tenían un papel anecdótico.

Así, la coexistencia de los mastodónticos diarios con los pequeños y ágiles portales y sitios web informativos provoca un escenario altamente competitivo y volátil, en donde los que corren mayor peligro son los protagonistas de la noticia; los mensajeros están tan absortos en su batalla que el mensaje pasa a segundo término.

Lo que es un hecho es que los periódicos están hoy en su ocaso. Las tendencias de lectura y los hábitos informativos de los hombres y mujeres menores de treinta años son muy diferentes a los de la generación que, literalmente, aprendió a leer y escribir los diarios.

El frenético ritmo de vida, la ausencia de compromisos políticos y la inclinación hacia lo gratuito son igual factores que podrían convertirse en el tiro de gracia de los medios tradicionales, en su meteoro asesino. Ese declive ha sido evidente en esta campaña, y aplica tanto en el terreno informativo como en el publicitario.

Además de las dolencias propias de la industria periodística, presentes en todas las latitudes, en esta ocasión igual vivimos un significativo cambio en los medios impresos de Yucatán. Hasta hace apenas un lustro, los periódicos líderes mostraban líneas editoriales completamente encontradas, opuestas.

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En estas elecciones, no. Estos medios, sabiéndose moribundos, intentan pasar su agonía en la comodidad de la complacencia, y de aprovechar todos los recursos que vía publicidad puedan obtener, lo que implica ser dócil, poco crítico.

Junto a estos paquidermos domesticados, adormilados, en contraste, comienzan a destacar pequeños y aguerridos portales informativos, que encontraron en el derroche electoral una nueva manera de financiamiento. Así, se intensificó la actividad informativa de estos sitios web, mucho menos profesionales que sus hermanos mayores; mucho más hambrientos, para bien y para mal.

Los continentes que representaban los periódicos se están pulverizando, transformándose en archipiélagos, lo que representará un nuevo reto, tanto para los políticos como para los empresarios. Hasta hace poco, se podía tener un determinado control de un mensaje. Por ejemplo, si un comerciante tenía un nuevo producto en su catálogo, compraba un anuncio y le ofrecía una entrevista al medio de comunicación dominante.

Ahora, ya no. La información publicitaria y editorial ya no puede ofrecerse en una tribuna única, sino que tiene que dosificarse en pequeñas palestras para que ésta sea conocida. Esto implica que quien quiera emitir un mensaje debe tener muy en claro a quién se lo quiere enviar, y cuáles son los medios más eficaces para hacerlo.

Lo mismo pasa en caso contrario. Hace años, ante una noticia perjudicial, una empresa, partido o particular podría reaccionar con presteza, dirigiéndose a los encargados de editar los periódicos. Ahora, ¿a quién deben acudir? ¿con quién tienen que hablar? La situación se complica aún más con las prácticas mercenarias y de extorsión de varios de estos sitios informativos nuevos, que copiaron todo lo malo de sus antecesores impresos, principalmente en lo que se refiere al chantaje editorial.

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Estas elecciones nos han puesto en alerta ante esta situación. Hoy, más que nunca, es de suma importancia para cualquier institución o compañía conocer este nuevo sistema informativo, a fin de controlar la información que deseen que se conozca. Las redes sociales viralizan los contenidos de estos portalitos, convirtiendo cada elogio o crítica en un poderoso o demoledor impacto. El desastre de marca está a un click.

Estamos ante la extinción de los dinosaurios de papel… Y la consolidación de las zarigüeyas de bits y bytes. Y en esta lucha de especies, tu marca, tu prestigio, tu mensaje corren riesgos. La única manera de subsistir es conocer el terreno que estás pisando.

En este nuevo orden informativo, publicaciones gremiales, dirigidas a un sector o nicho específico pueden ser herramientas de gran utilidad para compartir experiencias, dar a conocer casos de éxito y alertar sobre diversos peligros. En este específico caso de cambios de paradigma, la comunicación sólo se combate con la comunicación.

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